¿Por qué dormir mal puede impedirte perder peso, incluso con dieta?
Cada vez más estudios señalan que la alimentación y la actividad física no siempre son suficientes para lograr un peso saludable.
Cuando se trata de perder peso, las dos recomendaciones más comunes por parte de especialistas y conocidos son llevar una alimentación saludable y hacer ejercicio regularmente.
A pesar de seguir estas pautas, muchas personas descubren que aún tienen dificultades para mantener un peso estable.
Cada vez más estudios señalan que la alimentación y la actividad física, aunque fundamentales, no siempre son suficientes para lograr un peso saludable. Esto se debe a que el metabolismo está influenciado por múltiples factores, y uno de los más subestimados es el sueño.
Dormir poco o no lograr un descanso reparador puede ser un obstáculo significativo para la pérdida de peso. El estrés, las largas jornadas laborales y la falta de prioridad al descanso pueden alterar el equilibrio del cuerpo y sabotear los esfuerzos por adelgazar.
¿CÓMO AFECTA EL SUEÑO AL PESO CORPORAL?
El impacto de la falta de sueño en el peso se debe a varios mecanismos biológicos y conductuales:
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Desequilibrio hormonal: La privación del sueño altera las hormonas que regulan el hambre y la saciedad. Aumenta la producción de grelina (hormona que estimula el apetito) y reduce los niveles de leptina (hormona que induce la saciedad), geneerando una mayor sensación de hambre y dificulta el control del apetito.
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Mayor acumulación de grasa: Dormir poco eleva los niveles de cortisol, la hormona del estrés, que favorece la acumulación de grasa, especialmente en el abdomen. También afecta la sensibilidad a la insulina, lo que incrementa la tendencia a almacenar calorías en forma de grasa.
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Aumento de antojos: La falta de sueño fomenta el deseo de consumir alimentos altos en azúcares y grasas, que aportan muchas calorías pero pocos nutrientes. Además, el cansancio reduce el autocontrol, lo que dificulta tomar decisiones saludables respecto a la alimentación.
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Menor energía para el ejercicio: La fatiga disminuye la motivación y el rendimiento físico, afectando la intensidad y duración de los entrenamientos y reduciendo el gasto calórico.
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Metabolismo más lento: No dormir lo suficiente puede ralentizar el metabolismo basal, lo que significa que el cuerpo quema menos calorías en reposo.
LA CLAVE: MEJORAR LA CALIDAD DEL SUEÑO
Para potenciar la pérdida de peso y mejorar la salud en general, es fundamental dormir entre 7 y 9 horas cada noche. Si no puedes alcanzar esta cantidad, asegúrate al menos de que tu descanso sea profundo y reparador.
Con información de Infobae