Elección judicial: jueces virales, pero no votables

La era de la razón está muerta; demos la bienvenida a los tiempos del despropósito”. Con una frase semejante se podría describir...

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“La era de la razón está muerta; demos la bienvenida a los tiempos del despropósito”. Con una frase semejante se podría describir el inicio de las campañas de los candidatos en la elección del Poder Judicial Federal.

Desde hace unos días y hasta el 28 de mayo, miles de abogados —según ellos mismos— buscarán el voto de los ciudadanos para obtener un puesto como jueces, magistrados o ministros de la Suprema Corte, todo dentro de una campaña con demasiados candados y pocos recursos, situación que obligó a todos a recurrir a lo que, tal vez, es su peor y mejor carta de presentación: el ingenio.

Críticos afirman que la elección del Poder Judicial Federal está pactada; otros, en cambio, la consideran un ejemplo mundial de ejercicio democrático. Pero lo cierto es que, hasta el momento, hay más dudas que certezas, todo gracias al inicio de las campañas de los aspirantes que, al no tener otra opción, se volcaron a las redes sociales —principalmente TikTok— para buscar el voto.

Sin embargo, la realidad es que prácticamente ninguno de ellos está en redes sociales buscando el voto del ciudadano: únicamente buscan hacerse virales.

Hay una máxima muy sencilla que su servidor suele repetir: votar no es lo mismo que “dar un like”. Una lógica tan básica que los abogados que buscan un puesto en el Poder Judicial Federal parecen ignorarla. Para entenderlo, basta hacerse una pregunta: ¿recuerda usted una sola idea jurídica del candidato “más preparado que un chicharrón” o del aspirante que es presentado por su mamá?

Convertirse en “memes”, en un chiste, en ser virales: casi todos los aspirantes apuestan porque la gente los conozca como simpáticos personajes de redes sociales, sin importar que la credibilidad de sus actos se desvanezca peor que la de un influencer “funado”.

Esto no tendría mayor importancia si no fuera porque, más allá de estar a favor o en contra de la elección del Poder Judicial, la banalidad que demuestran los aspirantes únicamente genera risas y memes… y un enorme desinterés por un proceso que, de por sí, carece de arraigo o importancia en el imaginario popular.

Si los candidatos a jueces, magistrados y ministros no se toman en serio su propia campaña, ¿podemos esperar que el ciudadano lo haga? Un “like”, un “meme” o ser virales pueden garantizar que un aspirante sea conocido, pero ¿le confiaríamos un caso a estos personajes?

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