Prisa por llegar rápido a ningún lugar
Bufete jurídico, columna de José Luis Ripoll Gómez: Prisa por llegar rápido a ningún lugar.
Una de las mayores interrogantes filosóficas que el hombre ha planteado es la relación entre lo racional y lo sensible. Es decir, entre la razón y la pasión.
Los humanos estamos llenos de emociones.
El mundo de la razón dejó de ser desde el siglo XVIII el eje central; hoy la sinrazón reina por doquier. Lo sensible tiene un lugar primordial en la sociedad. El hombre pensante prefiere no dejarse llevar por los placeres mundanos, el placer por el placer, sin embargo muchos se entregan a ellos. En la modernidad la premisa fundamental es: “La diosa razón,” en la posmodernidad: “Vive y deja vivir".
En ideas del sociólogo Zygmun Bauman, el pasado tenía estructuras fijas, sólidas, en contraposición a lo líquido de hoy, a lo diluido de la vida moderna.
Ahora algunos establecen vínculos pasajeros con los demás, por miedo al compromiso: es el amor light. Los
jóvenes suelen ser líquidos, no piensan en empleo fijo donde permanezcan por años como en el pasado, sino algo fluido, donde se puede cambiar fácilmente.
Vivimos la era de los gimnasios llenos y bibliotecas vacías, el culto al cuerpo y el olvido de la mente, siempre
abierta la posibilidad de nuevos comienzos. Nada parece permanente. En palabras de Aristóteles: “[…] los más vulgares ponen el bien supremo en el placer, y por eso aman la vida voluptuosa”.
Las personas están ávidas de experimentar placeres, de dejarse llevar por lo fluido, lo fácil. Desde tinder hasta facebook. Estamos muy cerca unos de otros y, sin embargo, desde el anonimato de una pantalla electrónica hacemos como que socializamos en el ciberespacio cuando en realidad estamos solos. Tenemos prisa por vivir, pero no tenemos objetivos identificados. Deseamos llegar rápido a ningún lugar, a un punto que no conocemos. De prisa, pero sin saber a dónde.
Los prudentes buscan el placer mesurado. Saben que el mañana existe y hay que vivir, mientras que para el hombre arrebatado, el mañana se agota, quiere la vida hoy, no sabe si mañana vivirá. “El hombre prudente sólo piensa en sus dificultades cuando ello tiene algún objeto. Cuando no piensa en otra cosa” argumenta Bertrand Russell.
¿Es posible controlar el lado visceral del ser humano?
Para los estoicos el hombre sabio es aquel que sabe controlar su pasión. Someter y controlar el lado irascible por la razón a base de ejercicios mentales y de filosofía. La razón juega un rol fundamental para ello.
Ser feliz son los bienes materiales. Privilegiar la razón por encima de todas las cosas. Ejercicio difícil en un mundo dominado por la ira, por la sinrazón. La posmodernidad pretende precisamente dejar a un lado el aspecto racional del hombre en aras de privilegiar la individualidad, el subjetivismo y el relativismo.
La filosofía no pretende acabar con el lado sensible del ser humano, sino por el contrario dimensionarlo en su justa medida. Ni mas ni menos. Vivir haciendo reflexión filosófica posibilita descubrir la justa relación entre los placeres mundanos y el lado racional del ser humano.